ORÍGENES
Soy Martí Torrallardona Raventós, hijo de padre viticultor y madre logopeda. He tenido la suerte de que los abuelos han sido viticultores, y este legado continúa hoy con los viñedos de Cal Nogués y Can Patomàs.
Tras formarme en todo el mundo, La Fita nace en 2021 con el objetivo de poner en valor estos viñedos familiares únicos, cuidar el paisaje que me ha visto crecer y expresarlo a través de los vinos.
Ama tu oficio, tu vocación, tu estrella, aquello por lo que sirves, lo que te hace
sentir realmente único entre los hombres. Esfuérzate en tu tarea como si de cada
detalle que piensas, de cada palabra que dices, de cada pieza que pones, de cada
golpe de tu martillo, dependiera la salvación de la humanidad. Porque depende,
créeme.
Elogi del viure – Joan Maragall
¿Por qué La Fita?
Desde pequeño, el amor por la montaña y naturaleza ha formado parte de mí, moldeando quién soy a día de hoy.
La palabra «Fita» en catalán hace referencia a los montículos de piedras que marcan el camino hacia una cima o destino. Al ver una fita, sabemos que estamos en el camino correcto.
Paso a paso, fita a fita, sin prisas y disfrutando del recorrido.
Además, en catalán, “fita” también significa meta: leer un libro, subir una montaña o hacer vino.

CAN PATOMÀS
Desde 1748, entre Sant Jaume Ses Oliveres y La Fortesa, se alza la Masía de Can
Patomàs, rodeada de bosques, viñas, olivos y campos de cereal.
Una masía tradicional catalana, con su patio central rodeado de altos muros, donde
antaño convivían caballos y mulas que trabajaban junto al ganado. Hoy, este espacio es
un lugar de encuentro y juego para los más pequeños de la familia.
En Can Patomàs, se hace un vivir lento, de escucha y observación, de dejarse llevar por
el ritmo de la naturaleza, de contemplar las golondrinas, ir a buscar espárragos o picar
almendras. El olor a fuego, la brasa y las largas sobremesas comentando la jornada.
Jaume y Marc Torrallardona, tío y primo, cuidan unas 30 hectáreas de viñedos en Can
Patomàs. En el pasado, vendían sus uvas a la cooperativa, como la mayoría de
viticultores del Penedés, pero desde hace tiempo las comercializan directamente a
diferentes elaboradores. Desde el 2021 una pequeña parte se vinifica en los vinos de La
Fita.
Destacar que Can Patomàs siempre ha sido un lugar de elaboración de vino, con
antiguas prensas y registros escritos de ventas pasadas.
Hoy podemos decir con orgullo que el vino ha vuelto a casa, cerrando el ciclo una vez
más.
CAL NOGUÉS
«En Cal Nogués siempre se había hecho vino», empieza explicando el abuelo. “Aquí donde estás tú Martí estaba la prensa, bien clavada en el suelo. De la prensa iba a la cubeta junto al mosto que venía del espacio donde aplastábamos las uvas con los pies. Y aprovechando la gravedad, hacia los lagares a fermentar. Ahora, donde se encuentra el garaje, antes había unas 20 botas de vino.”
La familia de Cal Nogués proviene de un largo legado de viticultores. Sin embargo, parte de la familia también estuvo vinculada al mundo animal: veterinarios y herreros, con un gran protagonismo de los caballos.
El primer caballo que recuerda el abuelo data de 1949, cuando con 15 años ayudaba a engancharlos a los carros. A los 25 años (1959), decidieron comprar un caballo para trabajar en la viña, “Pero que no sea pequeño!” recuerda decir el abuelo sonriendo. El primer caballo fue uno grande, traído de tierras del Ebro de trabajar el arroz, pero era lento… Así que al año siguiente lo cambiaron por uno joven, de color negro“¡Este era una fiera!” añade riendo una vez más.
Con el caballo trabajaban los viñedos de casa y también iban a jornal, hasta que fue insostenible absorber tanto trabajo y decidió aunar esfuerzos con su cuñado (Joan Juvé), ambos se vendieron sus caballos y compraron un pequeño tractor. Así fue hasta el 1 de enero de 1970, fecha en que el avi Ton entra a trabajar en Juvé y Camps coincidiendo con la compra de la finca de Can Serra de Espiells. En ese punto el abuelo se encargaba de la finca de Espiells junto con los últimos viñedos de la familia que a medida que la sociedad iba evolucionando, iban siendo absorbidas por el asfalto y cemento.
Hoy, los viñedos de La Rovira, La Cuscona y La Foradada son un bonito recuerdo, afortunadamente hemos podido conservar La Vinya de la Creu, que vigila como se acerca Sant Sadurní desde 1974.
Actualmente, Joan y Josep Samsó Raventós, tío y primo, cuidan los nuevos viñedos en Can Catassús, donde provienen algunas de las uvas de La Fita, como la Malvasía de Sitges y Sumoll Negre.